Aproximación histórica al voluntariado en España.
1. Aproximación histórica al voluntariado en España.
El espíritu solidario y la ayuda y colaboración entre los seres humanos es consustancial a la historia de éstos. El voluntariado como expresión organizada y coordinada de esta solidaridad tampoco es un fenómeno reciente, sino que lo encontramos en prácticamente todas las culturas y civilizaciones (por ejemplo, en la Edad Media, en la red de hospitales de atención a peregrinos/as que realizaban el Camino de Santiago).
Pero cuando hablamos de voluntariado, ¿de qué estamos hablando? ¿De organizaciones voluntarias o de personas voluntarias? ¿O de ambas cosas? En el caso de España, hablar de movimiento voluntario es hablar indistintamente de las personas que realizan la acción voluntaria y de las organizaciones de distinto tipo que aparecen en el espacio social.
Se entiende como voluntariado a la labor social cuyo objetivo es facilitar ciertos aspectos de la vida a aquellas personas que lo necesitan, realizando distintas actividades, como podría ser el acompañamiento, donación de enseres etc.; es decir, toda aquella actividad que se hace de manera altruista, sin fines de lucro.
El voluntariado en España tiene raíces profundas que se remontan a la acción caritativa de la Iglesia y de asociaciones benéficas desde la Edad Media. No obstante, el voluntariado moderno como lo entendemos hoy comienza a estructurarse en el siglo XX, especialmente tras la transición democrática. Con la aparición de organizaciones no gubernamentales (ONG) y la consolidación de movimientos sociales en los años 80 y 90, el voluntariado se profesionaliza y se convierte en un agente clave de participación ciudadana y transformación social.
Comenzó con las labores de caridad y beneficencia que diferentes religiones llevaban a cabo con aquellas personas que más lo necesitaban. Con el paso de los años, las administraciones públicas han tomado las riendas de estas prestaciones, ayudadas por la inestimable labor de organizaciones voluntarias.

Etapa predemocrática: la Dictadura.
Durante esta época, la participación estaba dirigida y manipulada de manera directa o indirecta. Las formas de acción social eran monopolizadas por organizaciones que las utilizaban para adoctrinar. Existían personas que dedicaban parte de su tiempo a realizar acciones de ayuda a las más necesitadas de manera no siempre desinteresada y gratuita, dentro de instituciones más o menos formalizadas (Ej.: visitadoras de la caridad, colaboradores/as, animadores/as rurales). En estos años, no existía el concepto de voluntariado social. El término voluntariado sólo podía evocar el sentido militar.
Etapa predemocrática: la Transición.
Con el fin del Franquismo, comienzan a aparecer movimientos de resistencia al Régimen. La participación de la ciudadanía se muestra en la reivindicación. Seguirán existiendo asociaciones, fundamentalmente eclesiales, que se dedican a la asistencia de las personas necesitadas; pero el rasgo dominante, es el movimiento reivindicativo. En estos años no se habla de voluntariado sino de “militancia” .
Etapa democrática: la expansión del voluntariado.
En los primeros años de la Democracia, el desarrollo de las organizaciones de voluntariado fue escaso y pobre. A principios de los años 80 se inicia un proceso de reflexión que intenta delimitar el campo del voluntariado y busca un movimiento lo más coordinado y cohesionado posible. Se crea en este periodo la Plataforma para la Promoción del Voluntariado en España (1986), con el objetivo de promocionar el voluntariado y reunir a las diversas organizaciones para establecer cauces comunes de pensamiento y acción.
A mediados de los años 90, llegamos a una etapa de “institucionalización” del voluntariado que conlleva a la regularización dentro de un marco legislativo de acción voluntaria y al desarrollo de diferentes “Planes de Voluntariado” estatales, autonómicos y locales.
Enlaces de interés:
https://platavoluntariado.org/
https://voluntariado.diputacionalicante.es/